I write poetry because Walt Whitman said, "Do I contradict myself? Very well then I contradict myself (I am large, I contain multitudes.)"/
I write poetry because my mind contradicts itself, one minute in New York, next minute the Dinaric Alps.
Allen Ginsberg
"En los ejercicios de Adriana siempre encuentro una protesta" fueron las palabras de Azeneth, tras mi presentación en la clase de danza. El ejercicio consistía en una partitura, construida con el cuerpo, que partiera de un objeto con carga emocional. Yo creí que sólo había dicho lo indecible, aquello que jamás diré fuera del escenario. Sin embargo, al llegar a casa, las palabras de Coco fueron un crepitar de tierra anterior al brote de agua, de luz. Entonces me di cuenta que, en efecto, la protesta es parte de mi trabajo actoral. Mi necesidad desmesurada de mimetizarme con los otros, los callados y sombríos. Con cada ser que como los judíos, campesinos o guerrilleros ha recorrido el mundo peor que alma en pena; pues nunca hemos sido capaces de otorgarles un espacio y mucho menos una voz. En México, por ejemplo, festejamos la muerte con tal alarde como si de veras la conocieramos. Pero nadie como ellos para cargarla sobre los hombros, entre las manos o bajo los pies. Ellos, muertos por nuestra sordera. Y me desepera tanto no poder escucharlos que les llamo con mi PROTESTA.
Yo vivo en un tiempo de guerra (Bertolt Brecht - Gianfrancesco Guarnieri - Edu Lobo)
Yo vivo en un tiempo de guerra, yo vivo en un tiempo sin sol. Sólo quien no sabe las cosas es un hombre capaz de reír. Ay, triste tiempo presente en que hablar de amor y de flor es olvidar a tanta gente que está sufriendo dolor.
Todo el mundo me dice que debo comer y beber, ¿pero cómo voy a comer, cómo voy a beber, si sé que lo que como y lo que bebo se lo estoy quitando a un hermano que tiene hambre, a un hermano que tiene sed, a un hermano?
Pero aun así yo como y bebo, aun así, ésa es la verdad. Dicen creencias antiguas que vivir no es luchar, que es sabio quien consigue al mal con el bien pagar. Él que olvida la propia voluntad, él que acepta no alcanzar sus deseos, ése es considerado por todos un sabio. Eso es lo que siempre veo y a eso yo digo ¡no!
Yo sé que es preciso vencer, yo sé que es preciso luchar, yo sé que es preciso morir, yo sé que es preciso matar.
Es un tiempo de guerra, es un tiempo sin sol.
Yo viví en la ciudad en tiempo del desorden, viví en medio de mi gente en tiempos de rebelión. Así pasé los años que me tocó vivir.
Los que sigan mi camino y han de ver feliz la tierra no se olviden de este tiempo, nuestro tiempo que es de guerra.
Mientras vamos preparando el camino a la amistad no podemos ser amigos del mal, al mal hay que dar maldad.
Si llegaras a vivir ese tiempo de igualdad donde el hombre ayude al hombre sentirás la libertad.
Amo a los pequeños grandes artistas, que iluminan el mundo con su imaginación. Por esas sonrisas mañaneras que hacen que valga la pena abandonar el colchón en plenas vacaciones. Cada chiquillo del taller de teatro me ha enseñado cosas que agradezco enormemente. Pero sobre todo me han mostrado el mágico camino a través del cual llegan a crear, su imaginación a todo motor en escena y esa energía desesperada por ser felices y jugar y jugar. A diferencia de nosotros, los adultos, los pequeños crean sobre la destrucción sin más remilgos que una sonrisa en su rostro. Quizá de pronto la energía los desborde y suelten uno que otro gritillo por ahí pero permanecen incólumnes a las viscicitudes. Y yo miro sus rostros llenos de luz y me pregunto ¿Por qué he de darme por vencida? Dicen que cuando una piedra se atraviesa en el camino es porque para seguir tendrás que encontrar un nuevo camino, un rumbo mejor para ti. Y yo sólo quiero ser como una niña que camina por un nuevo rumbo. Montar "Laberintos" me obliga a salir del propio, quizá esa sea precisamente la liberación que me brindará el arte en esta ocasión. Como decía mi mamá cuando de chiquilla veía mi carita apagarse de tristeza ¡Arriba y adelante! ¡La función debe continuar!